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Empresa de Vaciado de pisos en Madrid
Horno Grasa Amoniaco

Para qué se usa el amoníaco en la limpieza y cuáles son sus beneficios

El amoniaco es un producto que se utiliza principalmente como desengrasante, por lo que su uso en la limpieza del hogar es muy habitual para limpiar especialmente cocinas y zonas donde la grasa pueda acumularse.

¿Qué es el amoníaco?

El amoniaco es un compuesto químico procedente del nitrógeno (trihidruro de nitrógeno). Este gas, incoloro, tiene un olor característico, fuerte e incomodo.

Dadas sus características, el amoniaco es un producto muy utilizado en la limpieza, ya que permite limpiar con facilidad diferentes superficies: azulejos, cristales, superficies de todo tipo, etc.

Recuerda que es un producto tóxico, que deberás utilizar en lugares ventilados y con guantes, pues es abrasivo para la piel. No debes nunca mezclarlo con lejía ni otros productos de limpieza.

Desengrasante

Es una de sus utilidades más conocidas. Si lo mezclamos con agua caliente es un magnífico desengrasante que podemos emplear incluso para la limpieza del horno.

Si la suciedad está muy incrustada, simplemente diluido en agua caliente y dejándolo actuar unas 2 horas será suficiente para facilitar la limpieza de cualquier superficie.

Limpiacristales

Este es otro de sus usos más comunes. Si limpiamos los espejos y cristales de nuestras ventanas con amoniaco conseguiremos que queden completamente limpios de manchas y huellas.

Azulejos

Además de conseguir retirar cualquier mancha de los revestimientos cerámicos de nuestros baños y cocinas, el amoniaco es el producto perfecto para eliminar manchas de moho y óxido ocasionados por las filtraciones y humedad de los cuartos húmedos.

Muebles de madera

Para utilizar el amoníaco el muebles y suelos de madera deberás previamente diluirlo en agua. Es importante que la madera sobre la que lo vayas a aplicar no esté barnizada, pues una de las utilidades del amoniaco es quitar el barniz de la madera.

Otro de los usos del amoniaco es oscurecer la madera de roble, aplicándolo con un trapo humedecido sobre la misma.

Quitamanchas

También podemos eliminar las manchas de grasa de la ropa con amoniaco, siempre y cuando la tela sea resistente a este producto. Podemos hacer una prueba en un pequeño trozo poco visible para comprobar si el tejido se ve afectado.

Incluso podemos mezclarlo con el detergente de lavadora al comienzo del ciclo de lavado para facilitar la eliminación de manchas.

Con el calzado también deberemos tener cuidado y aplicarlo diluido con agua y jabón.

Alfombras y tapizados

Es muy fácil que en nuestras alfombras haya manchas, bien porque se nos ha derramado algún líquido, por pisar con los zapatos sucios, etc. Para su limpieza será necesario diluir amoniaco con agua y aplicarlo con un pulverizador. Puedes frotar ayudándote de un trapo o cepillo de cerdas finas para no estropear el tejido.

Igualmente puedes utilizar el mismo sistema para limpiar la tapicería de los muebles de casa.

Eliminar malos olores

Si cuando pongas la lavadora quieres eliminar de tus prendas el moho y los malos olores, añade un poquito de amoniaco junto al detergente. Se puede emplear en sustitución del suavizante.

Bronce y cobre

Si mezclas unas gotas de amoniaco con agua tibia y frotas tus objetos de bronce o cobre, estos quedarán relucientes y con brillo.

Ahuyentar cucarachas

Para ahuyentar las cucarachas de casa solo tienes que mezclar medio vaso de amoniaco en 5 litros de agua y fregar todo el suelo con la solución. El olor será tan fuerte que las cucarachas no volverán a aparecer.

Recuerda utilizar este remedio con precaución y responsabilidad, ya que el olor del amoniaco es tóxico.

Calmar escozor en picaduras

Debido a su pH básico, el amoníaco neutraliza el ácido de la picadura. Es muy importante que se aplique justo a continuación de haberse producido la picadura, diluyendo el amoniaco en agua y aplicando una compresa sobre la herida.

Limpieza del baño con amoniaco

Consejos para usar correctamente el amoníaco en limpieza

Además de sus múltiples aplicaciones, sus resultados son notables. A continuación, te damos algunos consejos para aprovechar todo su potencial:

  • Se debe diluir en agua, en la mayoría de los casos mezclaremos 1 parte de amoniaco por dos partes de agua.
  • Es un producto tóxico, por lo que deberemos mantenerlo alejado de los niños y las mascotas.
  • Por este mismo motivo, utilízalo siempre en zonas ventiladas. Abre las ventanas y evita sus vapores que pueden ser irritantes.
  • Nunca lo mezcles con lejía.

Lejía vs amoníaco

Cada uno tiene aplicaciones específicas gracias a sus propiedades. Si te preguntas cómo limpiar con lejía, debes saber que este producto es mejor desinfectante que el amoniaco, pero peor desengrasante.

El principal uso de la lejía es su poder desinfectante virucida, por lo que lo utilizaremos en superficies que vayamos a tocar a menudo, y así disminuimos la posible contaminación cruzada con la comida. Por ejemplo, lo aplicaremos sobre manillas de puertas y armarios, encimeras, griferías, electrodomésticos, etc.

Es un producto muy abrasivo por lo que no deberá usarse sobre superficies cromadas o esmaltadas.

Se puede emplear sobre tejidos blancos, ya que sobre los de color provocara desteñidos.

En cuanto al amoniaco, su principal facultad es ser desengrasante y su capacidad de dar brillo a superficies como ventanas, lámparas, etc.

Podemos usarlo sobre superficies cromadas, pero nunca sobre maderas barnizadas o elementos esmaltados.

Su forma de empleo más adecuada es diluido en agua.

Nunca debemos mezclar ambos productos ya que se produce una sustancia altamente tóxica que puede resultar letal.

En cualquier caso, si tienes que hacer una limpieza muy profunda o quieres desinfectar a fondo tu hogar, lo mejor es que contactes con una empresa de vaciados y limpiezas, cuyos profesionales te asegurarán unos resultados increíbles en poco tiempo.

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