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Entendiendo el síndrome de Diógenes

¿Sabía usted que hasta 1 de cada 20 ancianos tiene tendencia al acaparamiento? Los científicos llaman Síndrome de Diógenes a la combinación de descuido, acaparamiento extremo, y falta de limpieza; aunque a menudo es un completo misterio para los familiares y doctores.

Es comprensible que algunos parientes mayores sean un poco excéntricos o solitarios, pero ¿en qué momento sus comportamientos se vuelven patológicos? Los patrones de acumulación excesiva y abandono en los ancianos pueden ser dolorosos de presenciar; e incluso más difíciles de remediar cuando se trata de una persona testaruda.

A menudo, los acumuladores de edad avanzada sólo buscan ayuda cuando la situación roza el límite. Acaparar y vivir en la miseria es peligroso y perjudicial para la salud de cualquiera; más aún la salud debilitada de un anciano mentalmente enfermo.

En este artículo, le enseñaremos acerca del síndrome de la miseria senil, el acaparamiento, y qué debe tener en cuenta en los adultos mayores a los que usted aprecia. Al final del artículo, ofreceremos algunas posibles soluciones y tratamientos para el síndrome de Diógenes.

 

 

¿Qué es el síndrome de la miseria senil?

El síndrome de miseria senil es una condición patológica en la cúal las personas de edad avanzada ya no pueden cuidarse a sí mismas o cuidar de sus hogares, resultando en la acumulación de objetos, desorden y deterioro. Es común que las casas de los ancianos con el síndrome estén llenas de cajas apiladas, restos de basura e incluso plagas de roedores e insectos que viven bajo todo lo acumulado.

El síndrome de Diógenes se presenta por varias razones. En primer lugar, el daño del lóbulo frontal o la degeneración por demencia es el motivo principal de aparición de este síndrome. El lóbulo frontal del cerebro es responsable del funcionamiento ejecutivo, que incluye la planificación a largo plazo, la motivación, la notoriedad de las tareas y también la planificación a corto plazo de la acción. En las personas seniles, las conexiones entre las funciones ejecutivas de los lóbulos frontales y el resto del cerebro probablemente se han debilitado después de una vida de uso. La débil comunicación entre los lóbulos frontales y el resto del cerebro significa que para estas personas no vale la pena seguir ciertas normas.

Los impactos en la movilidad física de las personas mayores a menudo juegan un papel en el desarrollo de esta enfermedad. Una vez que la tarea de limpiar o recoger llega a ser demasiado grande para ocuparse de ella, el pensamiento se suprime o la acción de recoger es aplazada a un tiempo posterior.

 

 

Factores de riesgo

Los factores de riesgo de esta enfermedad pueden sorprenderlo. En el apartado anterior mencionamos degeneración o daño del lóbulo frontal. El daño cerebral previo durante las primeras etapas de la vida de un adulto mayor hace que tenga un riesgo más alto de desarrollar un síndrome de acumulación. Del mismo modo, si a un adulto mayor se le diagnostica depresión o trastorno obsesivo-compulsivo a una edad temprana, tiene una probabilidad mucho mayor de desarrollar un trastorno de acumulación.

Hay una abundancia de procesos naturales de envejecimiento que dan lugar a la degeneración del lóbulo frontal; pero para las personas seniles propensas a acumular hay otros factores en juego. Se necesita algo más que la vejez para convertir a alguien en un gran acumulador.

Las personas de la tercera edad que sufren de acumulación normalmente viven solas y tienen un mayor riesgo de depresión; lo que causa daño adicional a la capacidad del lóbulo frontal para regular el resto del cerebro.

Este hecho significa que las personas mayores que están en mayor riesgo de desarrollar un trastorno de acumulación son aquellas que están aisladas y son vulnerables. Además de los efectos negativos del aislamiento sobre la salud, el aislamiento también permite muchas de las conductas que caracterizan a los acaparadores.

El trauma emocional previo que involucra la pérdida también pone a los mayores en un riesgo más alto de acumulación. Esto puede conducir a desgarradoras interacciones entre los acaparadores y sus parientes en las que los acaparadores intentan ofrecer sus objetos aparentemente preciosos a los familiares.

Los acaparadores simplemente no ven la situación debido a los déficits en su memoria u otras deficiencias del lóbulo frontal. Es fundamental mantener la compasión, incluso cuando los ancianos enfadan como resultado de su confusión; simplemente no pueden controlarse a sí mismos.

Signos y síntomas del síndrome de Diógenes

El síndrome de Diógenes comienza de una manera que puede parecer inocente: retener objetos por razones sentimentales. Todo el mundo tiene derecho a tener posesiones personales, y mantener las cosas por su valor sentimental es también algo normal.

La diferencia es que los acaparadores le dan un significado sentimental a cada objeto, y nunca pueden soportar separarse de algo que podría ser útil.

Para una persona normal, estas justificaciones serán abiertamente falsas, pero para un acaparador, suenan verdaderas. La percepción misma de la realidad de un acaparador anciano está extremadamente comprometida. Incluso llegar a un acuerdo sobre qué conductas dañan su salud puede ser difícil cuando se trata de hablar sobre la limpieza y la retención de objetos.

La prueba individual más grande para el acaparamiento es incitar al acaparador a desechar un objeto que no tiene ningún valor sentimental o utilitario. El acaparador rechazará descartar los objetos inútiles inventando un razonamiento. El razonamiento le parecerá completamente fuera de lo normal a un observador racional; lo que indica que el anciano está en problemas profundos.

Síndrome de Diógenes. Pronóstico y opciones de tratamiento

Hay algunas tácticas para tratar el acaparamiento. La táctica más efectiva es sacar a la persona mayor de esas condiciones y colocarla en una residencia supervisada. Aunque es probable que resista esta separación de sus objetos, el acaparamiento siempre va acompañado de una incapacidad general para cuidarse a sí mismo.

Esto significa que el anciano debe estar en un lugar donde los demás puedan ayudarles a mantener un nivel de vida decente que no podrían por sí mismos.

Tratamiento del síndrome de Diógenes en la tercera edad

Las personas que acaparan están más allá del nivel de cuidado que la mayoría de la gente puede proporcionar en casa, y probablemente experimentarán una gran caída en su calidad de vida como resultado.

También hay varias intervenciones farmacológicas y psicológicas combinadas, formuladas a partir de protocolos para el trastorno obsesivo-compulsivo. Es poco probable que estas intervenciones funcionen porque dependen del propio enfermo para tomar el medicamento que se les prescribe.

Los medicamentos requeridos para este enfoque también pueden tener interacciones adversas con otros medicamentos que la persona está tomando o debería estar tomando, lo cual puede causar problemas médicos.

Evidentemente, cualquier intento de generar cambios dentro del acaparador provocara en el resistencia a hacerlo. La resistencia se hace más fuerte para las personas seniles con demencia, que pueden confundirse y agitarse más.

Consejos para tratar con los padres que acaparan la atención

Vivir con un acaparador es extremadamente difícil porque los acaparadores tienden a permitir que sus objetos estén por todas partes. Si es posible, trace límites muy claros sobre las áreas que los acaparadores pueden usar y que están estrictamente prohibidas.

Es poco probable que estos límites funcionen a largo plazo, probablemente causarán conflictos familiares y pueden resultar en condiciones de vida inseguras. Sin embargo, como adulto de mente clara, usted debe hacer todo lo posible para imponer los límites.

Insistir en inspecciones semanales y limpiezas profundas también será útil para mantener el orden en la vivienda del enfermo. Trate de recordar que los acaparadores sufren de una condición neurológica que les impide recordar, planificar, evaluar y ejecutar acciones de manera efectiva. No están en plenas condiciones mentales.

Los acumuladores tienden a reaccionar al cuestionamiento de sus razones con hostilidad o agresión directa. En la mente del acumulador senil, los intentos de limpiar o arrojar objetos acaparados son afrentas directas a su espacio personal.

 

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